¿QUÉ ES PRIMERO, LO ESPIRITUAL O LO MATERIAL?

Esta es una pregunta que ha rondado por la cabeza de todos los buscadores espirituales y que los ha puesto desde remotos tiempos en aprietos, ya que EL ESPÍRITU DE TODO BUSCADOR está preso en un cuerpo material que debe atender, que tiene unas necesidades básicas y biológicas, a veces, según las diferentes iglesias, irreconciliables entre sí, por lo que el hombre ha sido enviado del extremo del santo al extremo del pecador. Toda vez que ser absolutamente santo es una tarea imposible para el hombre y sólo digna de personajes como Jesús, Buda o Krishna, que fueron hombres de carne y hueso pero que sus seguidores convirtieron en súper-hombres, en dioses, y visto desde allí, cualquiera de sus seguidores está condenado a fracasar en la difícil tarea que le impone la religión: Ser como Jesús, Buda o Krishna.

Y surge el dilema: ¿He de atender primero lo material o primero lo espiritual? y todas las religiones contestan al unísono: Buscad primero el reino de Dios y lo demás os será dado, pero entonces empieza el calvario, porque cuando empiezo a seguir a Dios a veces las cosas no salen como se espera de una persona que es hincha, partidario de un dios todopoderoso, todo bondad, todo amor, que toma partido a favor de sus siervos (según los libros sagrados) y está en contra de los impíos y entonces vemos como los impíos viven mejor que yo. Y entonces resuena en nuestros oídos la letra de un viejo tango popularizado por Francisco Canaro, cuya música y letra fue compuesta en el año 1939 por  el argentino Enrique Santos Discépolo nacido en el año 1901 y fallecido en 1951 y que tituló “Tormenta” cuyo mensaje es como sigue: “Aullando entre relámpagos, perdido en la tormenta de mi noche interminable, ¡Dios! Busco tu nombre, no quiero que tu rayo me enceguezca entre el horror porque preciso luz para seguir. Lo que aprendí de tu mano no sirve para vivir, yo siento que mi fe se tambalea, que la gente mala vive ¡Dios! mejor que yo… Si la vida es el infierno y el honrado vive entre lagrimas ¿cuál es el bien del que lucha en nombre tuyo, limpio, puro?… ¿para qué?… Si hoy la infamia da el  sendero y el amor mata en tu nombre ¡Dios! lo que has besao… El seguirte es dar ventaja y el amarte sucumbir al mal. No quiero abandonarte, demuestra una vez sola que el traidor no vive impune, ¡Dios! Para besarte… Enséñame una flor que haya nacido del esfuerzo de seguirte, ¡Dios! Para no odiar al mundo que me desprecia, porque no aprendí a robar… Y entonces de rodillas, hecho sangre en los guijarros moriré con vos, ¡feliz señor!’”

¿Quién no ha sentido ese cosquilleo en el estómago cuando ve a reconocidos delincuentes llegar al templo en despampanantes carros, y entonces, miramos a nuestro lado y vemos a la vecina, una anciana ferviente católica, que sabemos que aguanta hambre? Y entonces nos preguntamos: ¿Dónde está Dios? Peor aún, cuando nos ha tocado ver sacerdotes sacando la cara por los bandidos, bendiciendo armas, celebrando misas en las que se pide “bienestar para don Fulano” simplemente porque ha donado unos mercados, ha hecho unas casas y obviamente ha donado algo para embellecer el templo, olvidando el luto que ha dejado en madres, hermanas y esposas, sin contar la niñas que apenas asoman a la adolescencia y son profanadas en su sexo con dádivas materiales de que carecen, o en el peor de los casos asediadas por los don Fulanos a la fuerza y asesinadas para que guarden silencio del horror que provocan.

Pero la iglesia nos trae el consuelo y nos dice: “No os preocupéis, en verdad os digo, que ellos ya tuvieron su paga aquí en la tierra, usted con su pobreza y su miseria ira al reino de los cielos donde ellos no podrán entrar y entonces, allí, mis pobres, mis desheredados de la tierra tendrán ríos de leche y miel, allí no habrá sufrimiento…” Y algunas religiones en su cielo prometen hermosas doncellas que nunca envejecen, para que el pobre cansado de hacerle el amor a su fea y regordete esposa, pueda gozarse en los placeres carnales que el impío, de manera temporal, disfrutó con su dinero aquí en la tierra, pero que el siervo de dios disfrutará eternamente en el cielo.

Y  ese cuento sirve, si. Sirve para que el pobre no atente contra el rico, para que el pobre no quiera ser como el rico, porque: ¿Para qué gano el mundo si he de perder mi alma?, entonces estamos en el rebaño y no pretendemos salir de allí, y el rico puede estar un poco más seguro en su riqueza y el malvado más tranquilo en su maldad porque el pobre no va a arriesgar la felicidad eterna por un trozo de felicidad terrenal queriendo derrocar al rico y al malvado.

Entre el pobre y el rico pienso que está en mejor posición el pobre, porque éste último tiene lo que el rico ya perdió: ESPERANZA Y FE EN QUE LA VIDA CAMBIARA, el rico sabe que ya nada puede ser mejor, más fácil, puede ser peor, se puede volver pobre, y eso causa miedo, entonces, el rico vive en un eterno miedo mientras que el pobre vive en una eterna esperanza. Osho nos enseña:

“El rico vive en un estado de miedo. Aunque esté disfrutando algo, o intentando disfrutarlo, su culpa lo envenena. Aunque esté haciendo el amor con una hermosa mujer, sólo el cuerpo está haciendo el amor. Él está pensando en el paraíso, al que están entrando los camellos y él se queda fuera y no tiene forma de entrar. ¿Cómo va a poder hacer  el amor un hombre así? Aunque tome los mejores alimentos, no podrá disfrutarlo. Sabe que esta vida es corta y que después no hay más que oscuridad y fuego infernal. Vive en paranoia.

El pobre ya está viviendo en el infierno, pero tiene consuelo…”

Tomado del libro: “Fama, fortuna y ambición. Página 138” OSHO

El maestro nos dice que no somos ni materiales ni espirituales, que somos ambas cosas a la vez, y que para llegar a Dios no es requisito indispensable ser pobre, que para los ricos también es el reino de Dios, entonces hablaremos de los ricos espirituales.

“Yo no pertenezco a ninguna escuela; ni a la escuela de los materialistas ni a la escuela de los espiritualistas. Mi enfoque es total, holístico. Yo creo que el hombre es ambas cosas juntas, espiritual y material. De hecho, tengo que utilizar las palabras “material” y “espiritual” solo porque siempre se han utilizado. De hecho, el hombre es psicosomático. No material y espiritual, porque ese “y” origina dualidad. No hay “y”  entre lo material y lo espiritual, ni siquiera un guión. El hombre es materialespiritual; yo la utilizo como una sola palabra materialespiritual.

Lo espiritual significa el centro de tu ser y lo material significa la circunferencia de tu ser. La circunferencia no puede existir si no hay un centro, y el centro no puede existir si no hay circunferencia.

Mi tarea es ayudar a tu centro a convertirse en claridad, en pureza. Entonces, esa pureza también se reflejará en la circunferencia. Si tu centro es hermoso, tu circunferencia tiene que volverse hermosa, y si tu circunferencia es hermosa, tu centro se tiene que sentir afectado por esa hermosura.”

Tomado del libro: “Aprender A Silenciar La Mente. Página   73” Osho

Y continua el maestro:

“No alabo la pobreza, no tengo ningún respeto por la pobreza. Al hombre hay que ofrecerle los dos tipos de riqueza. ¿Por qué no los dos? La ciencia ha desarrollado la tecnología para hacerte rico externamente. La religión ha desarrollado la tecnología para hacerte rico internamente: esto es el yoga, el tantra, el taoísmo, el sufismo, el hassidismo; éstas son las tecnologías de lo interno”.

Tomado del libro: “Autobiografía de un místico espiritualmente incorrecto, página 300”

Osho nos enseña hablando de la riqueza, que cuando somos excesivamente ricos es cuando nos damos cuenta de la pobreza espiritual, no antes, yo siempre he pensado: ¿Qué deseará hacer un rico que ha hecho todo lo que se puede hacer con dinero? ¿Y si ya no encuentra qué hacer, para qué quiere más dinero? Y la respuesta ha de ser: Para llenar ese vacío de Dios que hay en él. Y dice OSHO:

“Occidente ha triunfado materialmente haciéndose rico, y ahora está aburrido, demasiado cansado. El viaje le ha arrebatado todo su espíritu. El viaje ha terminado con el hombre occidental. En el exterior dispone de todo lo que desea, pero ha perdido todo contacto con su interior. Ahora, todo lo que el hombre necesita está a su disposición, pero el hombre mismo no está allí. Ahí están las posesiones, pero el Maestro ha desaparecido; se ha producido un gran desequilibrio. La riqueza está ahí pero el hombre no se siente rico en absoluto; al contrario, el hombre se siente empobrecido, muy pobre”. Negrillas propias.

Tomado del libro: “Autobiografía de un místico espiritualmente incorrecto, página 295” Osho.

Entonces, que vivan los ricos, que viva la riqueza, pero la riqueza acompañada de consciencia espiritual, sólo así, la riqueza hará únicamente el bien no sólo a quien la posee sino también a todas las personas que giran alrededor del rico. Sólo combinando riqueza y espiritualidad podremos tener riquezas sin manchas, sin sangre, sin lágrimas de la viuda a quién el “vivo” le ha comprado por menos precio lo que le dejó el esposo y que ella no sabe cuidar y hoy almuerza una hogaza de pan.

Es todo por hoy.
Gracias por permitirme compartir la luz de mi corazón con cada uno de ustedes.

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