LA MEDITACIÓN ES DE 24 HORAS AL DÍA

Hemos venido diciendo que  para ser espirituales “NO PENSAR ES LA PUERTA. Sin palabras es la entrada. Sin mente es el camino.”  Esta fórmula nos lleva a lo que es la meditación, porque debemos tener claro que meditación no es tumbarnos en el suelo y permitir que nuestra mente divague por escenarios apacibles, tranquilos y calmados, no. Eso no es meditación, eso es simplemente relajación, que es provechosa y saludable, sí, pero no es, ni el medio ni el fin de quienes buscan la espiritualidad, porque ser espiritual, como lo entiendo yo, es conjugar una serie de circunstancias de tiempo, modo y lugar que nos permitan vivir de una manera tan equilibrada y armoniosa que nos lleven a encontrar la paz, y por paz debemos entender, tanto la paz exterior como la interior, ya que existen una serie de comportamientos sin los cuales podrá haber paz exterior, porque no estoy en guerra o  problemas con las demás personas, pero a pesar de esa paz exterior mi interior no está en paz, o de otra forma, no estoy en paz conmigo mismo, me refiero a las conductas o comportamientos como el apego (a cosas, personas o animales), a actitudes como el egoísmo, a la maña que tienen algunos de vivir en el pasado o vivir en el futuro, vivir culpándose o preocupándose, vivir criticando, realizar esa actividad tan dulce  y venenosa que a todos nos gusta que es el chisme, la no aceptación de aquellas cosas que no podemos cambiar (la lluvia, el verano, el frio etc.).  Reitero entonces, que yo puedo vivir en sana convivencia con todos los vecinos, con mi familia, puedo ser la persona más querida en la ciudad, puedo tener paz exterior,  pero puedo no tener paz interior ya que constantemente voy a estar inquieto, intranquilo, tenso preocupado porque no sé qué va a hacer de mi futuro, porque vivo atado a un pasado que no puedo olvidar, porque sencillamente no puedo aceptar algunos fenómenos naturales como la muerte, la enfermedad y el dolor y todos estos acontecimientos terminan por robarme la paz interior, y como no tengo paz interior, como no tengo o no conozco las herramientas para encontrar esa paz interior y como todo lo que me han enseñado acerca del amor, la muerte, la enfermedad  y el dolor está equivocado y además como dichas enseñanzas no han dado el fruto esperado el hombre se da cuenta que su lucha es infructuosa y termina abandonando el campo de batalla y para olvidar un poco todo aquello que no fue capaz de vencer busca refugio en la televisión, el alcohol, las drogas, los deportes, el juego, la tertulia etc. Y aparentemente el hombre se olvidó de aquellos problemas con los que no pudo lidiar y digo aparentemente, porque el hecho de que los olvidemos no quiere decir que los hayamos solucionado, mucho menos que se hayan ido.

Así las cosas, tenemos entonces que espiritualidad es COMPRENDER como funcionan las cosas que nos causan sufrimiento, dolor y angustia y una vez que hemos adquirido comprensión o CONSCIENCIA, que es lo mismo, sabremos cómo funcionan las cosas, entonces sencillamente las aprovechamos, cuando uno sabe cómo funciona la ley de gravedad puede usarla para bajar aguacates de un árbol pues sencillamente basta que desprenda el aguacate y la gravedad hace el resto. Así mismo funcionan aquellas emociones-pecados que nos impiden tener nuestra paz interior, si reconocemos que estamos eludiendo los problemas que tenemos irresolutos y comprendemos que evadiéndolos no los vamos a solucionar, pues daremos vuelta la cara y los enfrentaremos y ese es el primer paso para solucionar los problemas, enfrentarlos.

¿Pero si todo lo que yo sé sobre cómo solucionar estos problemas no ha funcionado, entonces qué hago? Recuerde las palabras de todos los iluminados Jesús, Mahavira, Buda, Sócrates etc. “El reino de Dios está en tu interior”, “Todas las respuestas están en ti”, “conócete a ti mismo y conocerás el mundo”, esa es la respuesta, hoy en día, ese conocerse a sí mismo, ese ir hacia tu interior, es igual a MEDITACIÓN y podemos meditar de tres formas: Primero, enfocando una determinada emoción-pecado dedicándole de manera exclusiva toda la atención a ella hasta que la claridad llegue a ti. Y segundo dejando la mente en blanco, lo cual es muy difícil, porque a todo momento nos asaltarán todas las emociones y pensamientos, esta forma de meditación es avanzada. Estas dos formas de meditación las podemos hacer por determinados espacios de tiempo durante el día, pero la tercera forma de meditación es de 24 horas al día, esa es la meditación de la consciencia de nosotros mismos, el tomar consciencia a todo momento de algo tan obvio como que existimos, es tomar consciencia a todo momento de nuestra divinidad interior, de nuestro ser, es VIVIR EN EL PRESENTE, en el aquí y ahora, es la vida en un eterno presente conscientes de nosotros mismos, sólo cuando logres ser meditativo de manera constante llegará a ti la espiritualidad, antes no. Antes sólo podrás tener momentos espirituales, momentos de felicidad, pero no tendrás ni la felicidad ni la espiritualidad.

Entonces: primero enfócate en las emociones-pecados, dales tanta consciencia hasta que se desvanezcan, hasta que desaparezcan y unas desaparecerán por que las comprenderás, por ejemplo, cuando comprendas la inutilidad de odiar, cuando comprendas que odiando te perjudicas, dejarás de odiar. Otras se desvanecerán por la imposibilidad de vencerlas, por ejemplo, cuando comprendas que no puedes hacer nada con el verano o el invierno empezarás a aceptarlo y así ya no será causa de queja y reproche sino de plena aceptación. Otras veces se desvanecerán por la imposibilidad de comprenderlas, (por lo menos por ahora) como es el caso de la muerte, de la pregunta ¿de dónde venimos y hacia dónde vamos? Si comprendemos que aún no estamos preparados para ese conocimiento no nos atormentaremos más para encontrar la respuesta y entonces habrá paz interior, calma, las aguas interiores que antes estaban tormentosas ahora estarán calmadas, es decir, has encontrado la paz interior y así estarás preparado para que Dios entre en ti porque habrás abierto un espacio para él.

Así lo aprendí de mi maestro OSHO:

“La meditación no puede ser una cosa fragmentada, debería ser un esfuerzo continuo. A cada momento uno debe estar alerta, consciente y meditativo. Pero la mente ha hecho un truco; meditas por la mañana y luego lo dejas de lado, u oras en el templo y luego te olvidas. Entonces, regresas a este mundo en un estado totalmente no-meditativo, inconsciente, como si caminaras en un sueño hipnótico. Ese esfuerzo fragmentario no sirve de mucho. ¿Cómo vas a ser meditativo durante una hora del día si no lo eres durante las otras veintitrés? Es imposible. Volverse repentinamente meditativo durante una hora no es posible. Puedes simplemente estar engañándote a ti mismo.

La consciencia es una continuidad; es como un río, fluye constantemente. Si eres meditativo, debes ser meditativo durante todo el día, cada momento de él…, y solo cuando seas meditativo durante todo el día llegará a ti el florecer. Antes de eso no llegará nada.”

Tomado del libro:

 “Un Pájaro Al Viento”. Página 316. Editorial Planeta.

“Utiliza todo para crear consciencia, cuando alguien te insulta, cuando tu esposa mira a otro y te sientes herido, cuando te sientes triste o deprimido, ese es el momento de estar alerta.

No creo en lo que otros llaman meditación, en esa meditación que haces en veinte minutos y después vuelves a tu yo ordinario durante veinticuatro horas para volver a meditar otros veinte minutos al día siguiente. Eso es estúpido. Es como decirle a la persona: <<Cada día, por la mañana, respira durante veinte minutos. Después olvídate de todo porque tienes que hacer muchas otras cosas. A la mañana siguiente podrás volver a respirar>>

Para mí, meditar es exactamente como respirar. De modo que, hagas lo que hagas y estés donde estés, haz las cosas más conscientemente. Por ejemplo, puedes levantar la mano sin ninguna conciencia, inconscientemente, por hábito. Pero también puedes levantar la mano con plena conciencia. Y puedes ver la diferencia. El acto es el mismo: uno es mecánico, el otro está lleno de consciencia, y la cualidad es tremendamente diferente.

Por nuestra inconsciencia al comer en el mundo extraño en que vivimos, mil personas mueren diariamente en Etiopía porque no tienen qué comer y millones de personas mueren en occidente por comer demasiado”

Adaptado del libro:

El Juego De La Vida. Página 180. Editorial Gaia.

Es todo por hoy. Si te gusto y quieres conocer más, te invito a que leas “¿Qué es la luz de la que hablan los profetas?”

Gracias por permitirme compartir la luz de mi corazón con cada uno de ustedes.

ISWARA

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