ES MEJOR TU PROPIA OSCURIDAD QUE LA LUZ DE OTROS

Ya hemos visto que la verdad es individual, que la verdad nos da libertad y que la libertad nos hace responsables, hoy quiero hablar de la importancia de ser libres en el mundo espiritual, y por libre quiero significar, que no se han de seguir dogmas, doctrinas, religiones, al menos no por mucho tiempo.

Con el camino espiritual sucede igual que con la vida ordinaria, cuando estábamos aprendiendo a sumar, nuestros padres nos compraron un ábaco (para los jóvenes, una especie de calculadora científica antigua que consistía en un tablerito con bolitas de varios colores en líneas de a diez unidades) y pasando cada bolita aprendimos que una bolita más otra bolita eran dos bolitas y si corríamos otra bolita, entonces teníamos tres bolitas y así sucesivamente, cuando nuestro ábaco no estaba con nosotros, entonces recurríamos a los dedos de nuestras manos, y así aprendimos los de la vieja guardia, a sumar. La vida espiritual no es distinta, y no es distinta, porque es un proceso, y como todo proceso necesita un comienzo y el desarrollo espiritual también tuvo su comienzo, siempre en el hombre ha estado latente el pensamiento de una fuerza superior al propio hombre capaz de mover y darle un orden  al universo, en respuesta a esa idea, el hombre vio en el sol,  la luna y el trueno esa fuerza superior y entonces decidió adorar a dichos elementos como muestra de sumisión a esa fuerza superior, luego el hombre descubrió que dichos fenómenos no eran la base fundamental del universo, se dio cuenta que el sol, la luna y el trueno obedecían a otra fuerza superior y entonces el hombre personificó esa fuerza superior que movía el universo y le llamó Dios y desde entonces lo ha buscado, de manera infructuosa por todos lados, y como era una potenciación del hombre le otorgó poderes y fuerzas sobrehumanas y así adoró a Dios como un ser omnipresente y omnipotente, que puede estar en todas partes a la vez, que lo ve todo, que lo sabe todo y que gobierna dictatorialmente el universo. Como Dios era una persona, era lógico suponer que tenía las mismas cualidades del hombre, y por lo tanto, Dios debía sentir ira, amor, compasión, frustración y además el derecho a castigar a su creación por la desobediencia. Ahora surgían nuevos problemas para el hombre: ¿Cómo aplacar la ira de Dios? ¿Cómo obtener el favor de Dios? y el hombre se miró a sí mismo y se dijo: “Si yo cambio mi modo de pensar con un regalo, por el ruego de otra persona o cuando veo humildad en el otro, y Dios tiene los mismos atributos del hombre, Dios debe ceder también ante los regalos,  ante el ruego o la súplica y de manera muy especial si me reconozco ante él como una criatura que no soy digno siquiera de su presencia”. Y así nacieron las oraciones que se recitan en modo de automático, y que no son más que una lista de pedido: dame esto, dame aquello, dame lo otro, oraciones que se recitan como un loro sin que intervengan en ellas nuestro corazón, también nacieron las ofrendas, o mejor el chantaje, Dios, yo te doy esto y tú me das aquello, entonces el hombre empezó a ofrendar en sacrificio animales (porque tal vez Dios amaba la violencia  o se excitaba con la sangre), a ofrendar sahumerios, porque a Dios le deben encantar los buenos olores. Cuando Jesús sacó a los mercaderes del templo, esos mercaderes vendían en las iglesias de ese tiempo, corderos, becerros, palomas para que los fieles las ofrendaran en el altar del templo, a ese mercadeo fue que se opuso Jesús, hoy se han cambiado las palomas y los corderos por escapularios, crucifijos y medallas. Si Jesús regresara de nuevo, estoy seguro, que volvería  a echar a los nuevos mercaderes del templo. Porque la historia es la misma, sólo ha cambiado la mercancía.
Esa es, a grandes rasgos la evolución espiritual del hombre, al menos en occidente, porque la región oriental de nuestro planeta tomó otro rumbo diferente. Al no personificar a Dios, sus métodos religiosos son totalmente diferentes a los nuestros, allí no existen oraciones aprendidas, en oriente la oración sale del corazón, allí no se sacrifican animales porque allí se comprendió, desde muy temprano, que los animales están hechos de la misma energía de qué estamos hechos los hombres, allí el sacrificio que hay que hacer es el de vencer nuestras propias emociones y no para agradar a Dios, si no para vivir en paz, en perfecta armonía con sí mismo y con todo cuanto existe.

Decía al comienzo, que la vida espiritual es un proceso, y como tal, obedece a una evolución, donde lo que somos ahora  se debe a lo que fuimos antes, a las experiencias que vivimos antes, a lo que aprendimos antes. Por eso no podemos renegar de nuestro pasado, no podemos reprochar nuestro pasado, porque en últimas, somos lo que somos en la actualidad, gracias a ese pasado, si no hubiésemos vivido las experiencias que vivimos, indiscutiblemente pensaríamos y actuaríamos de otro modo. Por eso, no hay lugar a reprochar a quienes nos enseñaron a sacrificar animales, a quienes nos enseñaron a ver a Dios como la despensa mayor del universo, como el papá a quien hay que pedirle todo, como el policía que todo lo vigila, como el juez que debe resolver los problemas de las personas. Y por ello nuestras oraciones son una lista de mercado, de necesidades que el hombre no tiene cubiertas o una lista de protecciones frente a los miles de temores que alberga el hombre, “señor protégeme de…, líbrame de…, dame… ”

Hoy, el hombre ha crecido, tanto en el ámbito científico, como en el ámbito espiritual,   hoy la ciencia, más exactamente la física cuántica, le ha dado la razón a los místicos espirituales de oriente que nunca concibieron la creación del universo como una obra de un Dios personificado, sino que concibieron la creación como producto de una energía que se crea a sí misma, que es indestructible, que está en todas partes, en últimas, que tiene los mismos atributos que la iglesia le otorgó a Dios. Está bien que llamemos a esa energía Dios, lo que está mal es que la personifiquemos y le atribuyamos emociones, porque esa energía no las tiene, entonces se hace inútil la oración, la ofrenda, el sacrificio, la novena, la medallita etcétera, porque, por  más que le ores o le hagas ofrendas a la ley de la gravedad si te lanzas de un quinto piso, lo más probable es que tendrás fracturas, la ley de la gravedad es sorda y además no tiene emociones.

Así las cosas, occidente no puede seguir creyendo en la personificación de Dios, es hora de abandonar las viejas creencias, es hora de abandonar las iglesias que nos han dicho desde siempre qué hacer, cuándo hacerlo y cómo hacerlo, que nos han mostrado la autopista que conduce al cielo y nos han mostrado milímetro a milímetro el mapa a recorrer, es hora de abandonar LA LUZ AJENA  y empezar a caminar con nuestra PROPIA LUZ, no importa que no brille tanto como la ajena, pero será nuestra propia luz, es más, tendremos la garantía que siempre estará con nosotros, porque la luz de la verdad una vez obtenida no se pierde,  así, por tenue que sea la luz, podremos continuar siempre andando hacia Dios, no dependeremos de nadie para caminar, y el que camina, algún día llega.


Así lo aprendí de mi Maestro Osho.

“Te encuentro por el camino. Yo tengo una luz. De repente dejas de estar en la oscuridad. Pero la luz es mía y pronto nos separaremos porque tu camino es tu camino y el mío es el mío… Durante un tiempo te olvidas de la oscuridad. Mi luz alumbra para mí y para ti, pero pronto llega el momento en que nos hemos de separar. Yo sigo mi camino, tú sigues el tuyo, entonces tendrás que andar a tientas en la oscuridad y la oscuridad será más espesa que antes.

No dependas, pues, de la luz de otro. Es mejor incluso que andes a tientas en la oscuridad, pero que la oscuridad sea la tuya. La luz de otro no es conveniente; tu propia oscuridad es mejor incluso. Al menos es uno mismo, al menos es tu realidad. Y si vives en tu propia oscuridad, la oscuridad se irá haciendo más y más clara, serás capaz de dar unos pasos. Aprenderás el arte; no te caerás.



Los errores propios son mejores que las virtudes de los demás. Recuérdalo,  porque la mente siempre trata de imitar, de vivir de prestado. Pero lo que posee una importancia no puede ser prestado, no. No puedes entrar en el reino de Dios con dinero prestado; no se puede… Has de caminar y al caminar crearás tu camino. No se encuentran caminos prefabricados. Por eso las falsas religiones continúan predicando a la gente: <<venid. Aquí hay una súper-autopista. Sé un cristiano y deja de preocuparte. Nosotros llevaremos tu carga y entonces nosotros seremos responsables>>

Jesús dice: <<Sé tú mismo>>. El Papa del Vaticano dice: <<Sigue al cristianismo>>. Todo el cristianismo está en contra de Cristo, todas las iglesias están en contra de la religión”.

El Verdadero Sabio. Página 23. Editorial. Artes Gráficas Cofas S.A.

Es todo por hoy. Si quieres saber más te invito a que leas “En línea directa con Dios”
Gracias por permitirme compartir la luz de mi corazón con cada uno de ustedes.
ISWARA

94 comentarios en “ES MEJOR TU PROPIA OSCURIDAD QUE LA LUZ DE OTROS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *